El antes
Esta blusa me había conquistado por su cuello, evocando un poco a la lechuguilla que se llevaba en el siglo XVI…- anda que qué gustos tengo yo-, la manga abullonada y el bordado de los puños que me parecía súper estilizante.
No obstante, por mucho que me gustase, no encontraba la manera de combinarlo y que no me hiciera bolsa por el corte recto del cuerpo.
Los contras
- Corte recto que aburre.
- No realza las curvas que me gustaría.
La inspiración
Sabía que quería hacer algo con la camisa, pero no exactamente lo qué hasta que haciendo scroll en el Instagram de Mar Gago: Sé qué ponerme; dí con un look que me gustó bastante y que además podría combinar totalmente con pantalones blancos y la americana negra, que son 2 básicos imprescindibles en mi armario cápsula. Así que sin más dilación, me puse manos a la obra…
El makeover
- Medir.
- Cortar.
- Coser banda elástica.
Fin. Fácil. Rápido.
¿Quién iba a decir que con unos minutos podías darle una vuelta a una prenda que te iba regulín y hacerla uno de tus preferidos?
El resultado
Creo que las imágenes de cómo aparezco mostrando con orgullo mi tripita lo dice todo… Jajajaja. Pero sí, la combinación ideal -como me sugirió mi amiga Elena, que es mi hada madrina en costura-, sería un pantalón o falda de talle alto.
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